Reforestración y Cuido del Bosque
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La Finca Regenerativa Comizahual se divide en tres partes: una zona alta donde vivimos, una ladera muy inclinada y un bosque viejo en la zona baja. El bosque está en el valle de una quebrada y tiene muchos árboles y animales. En cambio, la ladera y el cerro están muy degradados debido a las prácticas de agricultura convencional.
Estamos cuidando el bosque viejo y sembrando algunos árboles frutales de sombra en el sotobosque, principalmente cacao. Estamos reforestando el barranco con una gran diversidad de árboles nativos para crear un microclima y un hábitat para la vida silvestre. Ambas zonas se juntarán con el tiempo para formar un bosque resiliente y una zona de recarga hídrica. Mientras tanto, nuestro enfoque agrícola es cultivar un bosque comestible en la zona alta alrededor de nuestra casa. En la parte plana del cerro, hemos sembrado árboles frutales, hortalizas, hierbas medicinales y flores, entre otras plantas, para nuestro consumo y para vender. Contamos con una galera de cabros, una de gallinas y una piscina para los patos, entre otras estructuras. Estamos viendo la transformación del suelo en un suelo fértil y lleno de micro-biología, es decir, un suelo vivo en el que las plantas puedan desarrollarse. |
Restauración de suelos
En Finca Regenerativa Comizahual creemos que la restauración comienza bajo nuestros pies, cuando la biología del suelo se recupera mediante prácticas ancestrales Lenca, también se fortalecen el agua, la biodiversidad y la producción de alimentos. por ello, nuestro objetivo es restaurar el paisaje del territorio Lenca en Morazán Norte mediante la regeneración de la biología del suelo con prácticas ancestrales Lenca, fortaleciendo la red alimentaria del suelo y a través de la agricultura regenerativa, contribuyendo a sanar la tierra y fortalecer la relación entre las comunidades y su territorio.
Lo que hemos hecho en todo el terreno son terrazas (acequias) y otras obras de retención del suelo. El propósito de estas obras ha sido multiple: detener la erosión del suelo y la materia orgánica, adaptar espacios a nivel para sembrar cultivos, establecer senderos para mejorar el acceso, y principalmente captar aguas lluvias. Las terrazas sirven para recoger las aguas lluvias (que antes se lavaban directamente a la quebrada con poca infiltración) y dejar que el agua se absorba en la esponja del suelo. La recarga hídrica del terreno es fundamental, ya que todas las plantas necesitan agua, y así se reduce a mínimo la necesidad de regar. En otras palabras, estamos sembrando el agua antes de sembrar las plantas.
Aparte de las obras de retención, estamos realizando prácticas que aumenten la cobertura de vegetación y la microbiología en el suelo. Una de las técnicas principales es la elaboración de abono biológicamente completo, según las enseñanzas de la Escuela de la Red Alimentaria del Suelo (soilfoodweb.com). Este tipo de compostera es una incubadora de microorganismos beneficiosos indígenas de la región. Estos microorganismos (bacterias, fungi, protozoas, nematodos, y microartrópodos) se encargan de transformar los minerales y materia orgánica en nutrientes y alimento para las plantas. Entre todos, se forma una red, una simbiosis, un suelo sano, fértil y vivo.
Para lograr esta restauración en nuestro suelo, desarrollamos tres líneas de trabajo: La primera consiste en regenerar la vida del suelo mediante la elaboración y aplicación de bioinsumos, compost, cobertura vegetal, sistemas agroforestales y otras prácticas que favorecen la microbiología del suelo y su capacidad para retener agua y sostener la biodiversidad. La segunda busca recuperar y poner en práctica conocimientos ancestrales Lenca relacionados con el cuidado de la tierra, pues la finca funciona como un espacio vivo de aprendizaje donde estos saberes dialogan con la agricultura regenerativa para evidenciar que siguen siendo una respuesta vigente frente a la degradación ambiental y la crisis climática. La tercera línea fortalece las capacidades de mujeres, jóvenes y comunidad, mediante el enfoque “aprender haciendo” donde través de parcelas demostrativas, talleres prácticos e intercambio de saberes, las personas adquieran herramientas para adaptarlas y replicarlas en sus propias parcelas y comunidades.
Lo que hemos hecho en todo el terreno son terrazas (acequias) y otras obras de retención del suelo. El propósito de estas obras ha sido multiple: detener la erosión del suelo y la materia orgánica, adaptar espacios a nivel para sembrar cultivos, establecer senderos para mejorar el acceso, y principalmente captar aguas lluvias. Las terrazas sirven para recoger las aguas lluvias (que antes se lavaban directamente a la quebrada con poca infiltración) y dejar que el agua se absorba en la esponja del suelo. La recarga hídrica del terreno es fundamental, ya que todas las plantas necesitan agua, y así se reduce a mínimo la necesidad de regar. En otras palabras, estamos sembrando el agua antes de sembrar las plantas.
Aparte de las obras de retención, estamos realizando prácticas que aumenten la cobertura de vegetación y la microbiología en el suelo. Una de las técnicas principales es la elaboración de abono biológicamente completo, según las enseñanzas de la Escuela de la Red Alimentaria del Suelo (soilfoodweb.com). Este tipo de compostera es una incubadora de microorganismos beneficiosos indígenas de la región. Estos microorganismos (bacterias, fungi, protozoas, nematodos, y microartrópodos) se encargan de transformar los minerales y materia orgánica en nutrientes y alimento para las plantas. Entre todos, se forma una red, una simbiosis, un suelo sano, fértil y vivo.
Para lograr esta restauración en nuestro suelo, desarrollamos tres líneas de trabajo: La primera consiste en regenerar la vida del suelo mediante la elaboración y aplicación de bioinsumos, compost, cobertura vegetal, sistemas agroforestales y otras prácticas que favorecen la microbiología del suelo y su capacidad para retener agua y sostener la biodiversidad. La segunda busca recuperar y poner en práctica conocimientos ancestrales Lenca relacionados con el cuidado de la tierra, pues la finca funciona como un espacio vivo de aprendizaje donde estos saberes dialogan con la agricultura regenerativa para evidenciar que siguen siendo una respuesta vigente frente a la degradación ambiental y la crisis climática. La tercera línea fortalece las capacidades de mujeres, jóvenes y comunidad, mediante el enfoque “aprender haciendo” donde través de parcelas demostrativas, talleres prácticos e intercambio de saberes, las personas adquieran herramientas para adaptarlas y replicarlas en sus propias parcelas y comunidades.
Cuido del Agua y Bioremediación
Nuestra finca cuenta con un nacimiento de agua que marca el comienzo de una quebrada. Este nacimiento y la quebrada son importantes para proveer de agua a los diversos animales silvestres, acuáticos y plantas que habitan en la zona. Entre los animales que hemos avistado están: venados, cusucos, guatuzas, ardillas, zarigüeyas, gatos de monte, garrobos, serpientes, lechuzas, tucanes, torogoces, y una diversidad de aves, entre otros.
Como finca, nos enfrentamos al hecho de que esta agua está amenazada debido a las aguas residuales estancadas, lo cual afecta la vida silvestre. Una gran parte de la basura sólida y las aguas grises que provienen de la comunidad cercana, desembocaban en la quebrada y llegaban a contaminar el nacimiento de agua. Por este motivo, realizamos trabajos para mitigar este problema ambiental para que la vida de este bosque siga prosperando y regenerándose.
Respondimos a esta problemática instalando un sistema artesanal de biofiltración para el tratamiento de aguas grises y la recolección de residuos sólidos, aplicando practicas de bioremediación, sembrando plantas fitoremediadoras y utilizando saberes ancestrales para cuidar el agua. Para la filtración se emplearon materiales naturales, económicos y accesibles como rocas volcánicas, cal, arena, barro, carbón, tubos de PVC, plantas acuáticas, hongos, microorganismos y otras plantas que promueven la remediación biológica.
Esperamos que este sistema sirva como modelo para otras comunidades, para que se replique y tenga un impacto ambiental positivo en toda la región.
Como finca, nos enfrentamos al hecho de que esta agua está amenazada debido a las aguas residuales estancadas, lo cual afecta la vida silvestre. Una gran parte de la basura sólida y las aguas grises que provienen de la comunidad cercana, desembocaban en la quebrada y llegaban a contaminar el nacimiento de agua. Por este motivo, realizamos trabajos para mitigar este problema ambiental para que la vida de este bosque siga prosperando y regenerándose.
Respondimos a esta problemática instalando un sistema artesanal de biofiltración para el tratamiento de aguas grises y la recolección de residuos sólidos, aplicando practicas de bioremediación, sembrando plantas fitoremediadoras y utilizando saberes ancestrales para cuidar el agua. Para la filtración se emplearon materiales naturales, económicos y accesibles como rocas volcánicas, cal, arena, barro, carbón, tubos de PVC, plantas acuáticas, hongos, microorganismos y otras plantas que promueven la remediación biológica.
Esperamos que este sistema sirva como modelo para otras comunidades, para que se replique y tenga un impacto ambiental positivo en toda la región.
https://ticamericas.net/finales/finales-2024/finalistas-innovaction-2/
Concursamos por capital semilla en el
Reto InnovAcción 2.0 del Young Americas Business Trust (YABT).
Fuimos uno de los 4 equipo ganadores en la categoría de prototipado en el año 2024.
Hemos utilizando los fondos para instalar el sistema de biofiltración.
Concursamos por capital semilla en el
Reto InnovAcción 2.0 del Young Americas Business Trust (YABT).
Fuimos uno de los 4 equipo ganadores en la categoría de prototipado en el año 2024.
Hemos utilizando los fondos para instalar el sistema de biofiltración.
Nuestra canción del agua:
Río Araute
Santa Anita, Río Araute, Jocoaitique, Morazán
En Santa Anita, Río Araute, Jocoaitique, Morazán, se encuentran los cimientos de nuestra familia, donde el padre de Silvia e Isaac nació, donde nacieron su madre y padre, donde se encuentran nuestros ancestros. Este río es de gran importancia para nuestra cultura Lenca, pues en sus bosques conserva una gran biodiversidad. A orillas de este río estamos protegiendo un bosque de 10 manzanas. Este bosque tiene una gran variedad de árboles nativos que ayudan a purificar el aire, el agua del río alimenta la vida y proporciona un espacio donde la biodiversidad crece cada día. Este bosque es un pulmón para Jocoaitique y protegerlo está en nuestras manos.